Archivo de enero de 2010

Primeros auxilios

Sábado, 30 de enero de 2010

- Bautista, vuelva por favor, que me estoy poniendo enfermo. Acérquese, que se lo digo al oído, no quiero que sufra la dama que me acompaña. Fuertes retortijones anuncian un final trágico. Me tiemblan las manos, se me nubla la vista y un escalofrío recorre mi cuerpo. Tengo ahora en mi boca el amargor de la muerte y empiezo a ver la luz al final del túnel. Creo que he sido víctima de un envenenamiento. ¿Cicuta, tal vez?
- Sólo es la cuenta, señor. ¿Le paso la factura a su jefe, como siempre?
- Añade diez euros de propina, por los primeros auxilios, ya noto una leve mejoría.

Reunión de vecinos

Sábado, 30 de enero de 2010

Hemos encontrado esta nota en la escalera: <<Queridísimo vecino, la decisión de no poner contraseña en tu router ha beneficiado, y beneficia, a varios vecinos, a cual más desagradecido. Antonio, el fontanero, que le llamé por un problema que tuve en un grifo y, el sinvergüenza, me cobró como a un extraño. Mariano, el del taller, que le llevé una vez el coche por una tontería, y por poco me toca venderlo para pagar el arreglo. Y, el bobo de Carlos, el policía municipal, que le dije que me quitara una multa, y me dijo que no se podía. Cuando necesites la ayuda de estos impresentables no la vas a tener así que, en tu lugar, pondría contraseña, que se fastidien>>. ¿Cree que esta nota fue el desencadenante de la agresión?

Historia de un pongo

Miércoles, 27 de enero de 2010

A principios de 1514, el Sultán Muzafar II, con motivo de un intercambio de regalos diplomáticos, hizo llegar un rinoceronte asiático a Alfonso de Albuquerque. Éste decidió reenviar el regalo al rey Manuel I de Portugal, y éste decidió obsequiárselo al papa León X, ya disecado. Poco tiempo después, el rinoceronte, fue trasladado por la familia Médici a Florencia. Los años pasaron, y no me preguntéis cómo ha llegado a sus manos, pero el otro día el alcalde de mi pueblo me lo regaló. Aún no le he dado ubicación y ya me pregunto a quién se lo voy regalar.

Matrimonio por conveniencia

Martes, 26 de enero de 2010

A las seis y media nos levantamos y nos preparamos para la hora de la Prima. Rezamos el Ángelus y asistimos a la misa de ocho. Después, unos días hacemos lectura meditada de la Biblia, y otros lo dedicamos a Oración. Más tarde la Tercia, unas horas de elaboración de dulces hasta la hora de la comida. Mientras hacemos la digestión, dedicamos unas horas a la lectura tomando el sol en el patio del convento. Sobre las tres de la tarde, arreglamos la ropa o hacemos alguna labor. A continuación, dedicamos un rato a la lectura de la Palabra de Dios. Lo último es el Ángelus, la versión completa. Y, antes de acostarme, le pido perdón al señor por no creer en él, y vivir en el convento por comodidad.

La hija de la vecina de su madre

Lunes, 25 de enero de 2010

- Buenos días. Vengo porque la hija de la vecina de mi madre se enteró que estoy desempleado, y ésta se lo comentó a su marido. Su marido le dijo que un amigo suyo había oído en el barrio que estaban contratando a gente en su empresa. En principio no le dio importancia, pero lo contrastó en la peluquería y se lo corroboraron. La hija de la vecina de mi madre se lo dijo a su madre y ella se lo dijo a la mía, por eso estoy aquí.

- Sí, tenemos un puesto vacante de investigador privado. Dígale a la hija de la vecina de su madre que se pase por aquí.

El Barrio Rojo

Viernes, 22 de enero de 2010

Entendía que no resultara tan fácil como elegir en la entrada de un cine la película que vas a ver. Llevaba una hora de escaparate en escaparate; se insinuaban, se contoneaban y abusaban de un juego de seducción artificial. Los escaparates estaban adornados con luces de neón, y de vez en cuando el olor a marihuana salía de algún café. Me detenía y, con asombro, contemplaba la variada oferta que El Barrio Rojo ofrecía. Cuando llegué a la dirección que me habían dado, me presenté a mi compañera y me convertí en una opción más.

El trabalenguas del amor

Jueves, 21 de enero de 2010

Como te quise, te quiero. Como te que quiero, nunca he querido. Te querré tanto, querida, como te quiero, aunque no me quieras. Te quiero sin querer, y sin querer quiero que me quieras, pues no quiero que me quieras por quererte como te quiero.

La subasta

Miércoles, 20 de enero de 2010

- ¡Me ofrezco por mil euros!
- ¡Yo lo hago por novecientos cincuenta!
- ¡Yo por menos de novecientos no me muevo!
- ¡Yo iría por seiscientos!
- Seiscientos a la una…
- ¡Yo voy por quinientos cincuenta!
- Necesito el dinero, ¡cuatrocientos euros!
- ¿Nadie va por menos? Cuatrocientos euros a la una, a las dos…
- ¡Trescientos euros! Mi mujer me mata.
- ¡Doscientos, señor! Duermo en la calle.
- Doscientos a la una, doscientos a las dos, doscientos a las tres.
- El trabajo es para el andrajoso de la primera fila, contratado por doscientos euros al mes. Se cierra la subasta.

El último asalto

Martes, 19 de enero de 2010

Después de seguir el coche de Carlos llegaron a una nave industrial, eran unas veinte personas. Todo estaba preparado: el ring improvisado,  los apostantes y el que hacía de juez. Andrés asistía por primera vez a este “espectáculo”.
- Fíjate, Carlos, que tu doberman me ha mirado cuando le he llamado Roni.
- Sí, se parece al que perdiste. ¿Cuál de los dos crees que saldrá vivo de la pelea?
- No apostaría por ti, Carlos –le dijo mientras sacaba una pistola del interior de su gabardina-.

Presupuesto entre cuñados

Lunes, 18 de enero de 2010

- En el presupuesto que me has dado pone tres mil euros por pintarme la casa, reformarme el baño y la cocina. Pero cuñado, ahora que somos familia, te doy trescientos euros y te vienes a comer un día a casa.
- No estoy seguro que me vaya a gustar comer en esta casa reformada con trescientos euros.

Ahora que no miran

Domingo, 17 de enero de 2010

- Además me voy a chivar a mis padres –le dijo mientras vaciaba la mochila en el suelo-.
- ¿A ti qué más te da? Además son como los que usas tú, de los buenos. Venga, mételos otra vez en la mochila, que luego los repartimos.
- Pero, ¿para qué quieres tantos bolígrafos?
- ¡Qué más da, si no los vamos a pagar! Nos quedamos unos cuantos y los demás se los vendemos a los compañeros de clase.
- Juanjo, seremos muy amigos, pero la tienda es de mis padres.

El cura en San Antón

Domingo, 17 de enero de 2010

Mi perro siempre fue muy buena persona, con una conducta intachable, señor agente. Siempre cedió el paso a las personas, acudió cuando le llamaron, y se dejó acariciar por los niños. No supo hacer sus deposiciones en lugares no habilitados para ello, ni se montó sobre las perras sin mi permiso. Pero, cuando el cura ha levantado la mano para bendecirle: <<El señor bendiga este animal y San Antón lo proteja de todos los males del cuerpo>>, ha montado en cólera y no ha respetado el hábito del sacerdote. Creo que ha sido víctima de una posesión, que se hizo con su cuerpo cuando vio cómo había quedado la sotana. Me dolería que tuvieran que sacrificarlo, porque siempre fue buen cura.

Oferta de trabajo

Sábado, 16 de enero de 2010

- En el anuncio pone que nosotros le facilitamos la vivienda, se la buscamos, usted tendría que pagar el alquiler. Cuando en el anuncio hablamos de fijo y de comisiones, queremos decir que es fijo, seguro, que cobre las comisiones. En cuanto a las dietas: usted pagará lo que gaste; lo que ponemos en el anuncio es que le facilitamos dietas, la de la alcachofa, la de la piña, etc. ¿Hay coche de empresa? Sí, pero siempre lo utilizo yo, porque es mío. Decimos que el horario es flexible porque nuestros comerciales trabajan todo el día. ¿Qué? ¿No dice nada? Me dice que tiene conocimientos de inglés, y no sabe decirme una palabra. Me dice que tiene vehículo propio y se presenta en bicicleta. Me dice que es un experto en informática y, cuando le pongo delante del ordenador, sólo sabe abrir el buscaminas. ¿Y la foto? ¿Cuántos años tenía cuando se la hizo? Si usted miente en el currículum yo le puedo dar la vuelta al anuncio. Que tenga buen día.

Caca de perro

Sábado, 16 de enero de 2010

Ahí está el vecino del segundo paseando al perro. ¡Vaya! El perrito no se ha podido aguantar a llegar al evacuatorio del parque. Lo está haciendo en medio de la acera, a ver si el vecinito lleva algo para recogerlo. Pobre animal, sí que tenía ganas sí. ¡Mírale qué listo! Está disimulando: mira a la derecha, mira a la izquierda, mira hacia arriba y se va. Lo sabía. Si no se lo digo reviento: <<¡Guarro!>>. Es que estoy seguro que el otro día fue él quien me gritó a mí cuando pisó la de mi perro.

Se nos va de las manos

Jueves, 14 de enero de 2010

- Señor, mire la imagen que ha captado el monitor, debemos abortar el estudio. El acelerador de partículas se nos ha ido de las manos. Íbamos a estudiar los elementos fundamentales de la materia, y ahora no sólo tenemos pululando varios ovnis, ¡hemos encontrado un elefante! Los ovnis son lo de menos porque no gustan, pero el elefante, ¿sabe lo que van a tardar en querer sacarlo las protectoras de animales?